jueves, 24 de julio de 2014

iluminados



























La vida supo ser más sencilla a partir de la invención de la lámpara incandescente por don Thomas Alva Edison allá por 1880. Fue uno de los inventos que más revolucionó la vida cotidiana a pesar de su marcada ineficiencia desde el punto de vista de la energía que consumen. Sin embargo miles de nuestros congéneres ( incluidos vos y yo, lector) las hemos usado con natural desenfado. El concepto de sustentable aún no era una moda y es tan pero tan relativo! 

En 1939 se comenzó a utilizar el tubo fluorescente y con él, comenzó una nueva clase de enfrentamiento luminotécnico: ilumino como una acción funcional? o ilumino para alumbrar mis estados de ánimo? Nada más molesto para un arquitecto/a que la respuesta sobradora de un técnico frente al interrogante de como iluminar un espacio: "los tubos son eficientes y dan una luz pareja..." sí, sí, sí! pensaba uno, pero quedáte un par de horas abajo de un tubo y te empiezan a crecer pelos en el cerebro mientras tu piel adopta un tinte verdoso de sospecha inmediata.

A partir del año 2010 se reglamentó la prohibición de la vieja y querida lámpara incandescente para reemplazarla por la aparentemente fantástica lámpara de bajo consumo, que en realidad tiene el mismo concepto que el tubo fluorescente pero en formato compacto y con la misma rosca inventada por el señor Edison. 
El flagrante problema que amenaza nuestro futuro es que cualquiera puede desenroscar la vieja lamparita de 25 y colocar en su reemplazo, la flamante lámpara de bajo consumo que compró en la ferretería de la esquina, sin evaluar por un segundo si la misma era de luz cálida o de luz fría...Señores o señoras fabricantes alguien puede imaginarse un mundo de paisajes nocturnos contaminados por esas siniestras luminarias de frialdad inconsolable? Por si no queda claro, son horrendas las lámparas de luz fría y crecerán hordas de niños grises bajo sus rayos maléficos!
Basta recorrer cualquier barrio apenas baja febo, para ver casas y departamentos amoblados con esmero, expuestos a los efectos destructivos de estos deleznables artefactos!

No señor! No nos rendiremos jamás! La luz es una parte sustancial de nuestras vivencias espaciales, basta sentir el sol o nuestra vía láctea en una noche clara, para entender su consistencia. 
Somos parte de la luz.
Sostendremos a raja tabla la vieja lámpara de pantalla, las lamparitas que aún queden en pie y para no ser fundamentalistas, solo adheriremos a la lámpara de bajo consumo CÁLIDA!

Cálido abrazo jóvenes y revisen sus aposentos, el germen de la luz mala puede estar cerca...
Gustavo Barbosa



miércoles, 16 de julio de 2014

tiempos de receso



Me pregunto sobre cuantos de ustedes, queridos lectores, han sido inoculados con el virus del proyecto?

No todos, algunos, muchos, demasiados?

Este virus tiene innumerables efectos sobre nuestra humanidad, y digo innumerables porque si dijera infinitos quizás se aparecería el señor Conde Gaspard Monge para lanzar sus diatribas sobre el ser y el deber ser como corresponde a un matemático que se digne de tal.
Y nada más inoportuno que el señor Conde en el inicio del receso.

Claro, si sumo virus y receso, seguramente estableceré un difícil par dialéctico. Si receso significa "no hacer nada" o " no pensar en nada" o " simplemente nada", en este mundo del proyecto, receso pierde su ecuanimidad conceptual y se hunde sin piedad en la ignominia de la adicción. 
Uno se vuelve un irrecuperable adicto a:

Las imágenes, la crítica a las imágenes, el discurso de las imágenes ( las fotografías y las películas pasan a ser un descarnado campo de disección anatómica)
Los espacios, la crítica despiadada a colores, medidas y alardes de mal gusto ( parientes aterrados esconden sus casas)
Los objetos, los objetos y sus estereotipados creadores ( parientes angustiados entierran los adornos, arañas con caireles y vestidos de madrina)

Nada queda fuera de nuestro alcance. Nada. Todo es pasible de ser mirado deotramanera
y no hay madre, padre, tutor o encargado que sobreviva ileso a esta mirada crítica.
Este pequeño monstruo protoproyectista en el que te estás convirtiendo, querido lector, no te abandonará nunca. Nunca jamás. Y no hay receso como tal que resista este estamento.

24 hs de observación será la constante.
Objetos y escenarios en estado de disección, será la consecuencia
El mundo entero se expone a nuestra aguda percepción

Por todo ésto, querido estudiante... felices vacaciones!!

Abrazo colectivo
Gustavo Barbosa



domingo, 6 de julio de 2014

entre extremos



En estos días en que algunas acciones políticas en nuestra facultad generan (me)
molestias poco estilizadas, he revisado nuestros pensamientos sobre este lugar de la docencia que impone este ciclo inicial, este "pre grado" al que llamamos CBC.
Este lugar que ustedes jóvenes estudiantes, están transitando de variadas maneras como corresponde a una Universidad masiva como es la UBA. Algunos con felicidad, algunos con dificultad, algunos con pasión, algunos con indiferencia. 
Hay lugar para todos, hay calificaciones para todos y espacios para todos los que se comprometen con ésta Facultad pública, gratuita, libre y co-gobernada ( a veces)
Para los que no logran comprometerse quizás solo haya instancias de ínfima duración, pero aún así valdrá la experiencia. 

Nos encanta estar en este lugar de inicios. Tiene una frescura esencial.
Ir a la par de los eventos tiene una dosis extra de vértigo. Abrirles la puerta de la Fadu cada año incluye no saber exactamente que nos vamos a encontrar.
Ese ajuste desajustable es el punto de arranque y es nuestro trabajo valorarlo una y otra vez.
La institución es más terca y más aprensiva para adaptarse. Muchas veces los intereses políticos están mirando otras cosas y firmemente agarrados al imperante statu-quo.

De internel: El concepto proviene del término diplomático in statu quo ante bellum, que significa " como antes de la guerra, en el sentido de recuperar la situación de poder y liderazgo que había antes de una guerra.

En el otro extremo de este mundo de inicios universitarios está otro mundo de inicios profesionales en el que nos internamos, título bajo el brazo, como podemos o como nos deja la gloria o la fama al acecho.
Es gratamente consistente mirar estos dos extremos. Es la ansiada materialización de miles de intenciones que emergen de este juego maravilloso que es enseñar/aprender.

No dejan de emocionarme las juras en nuestra facultad, uno se siente parte del aire.
Gracias Lu por materializarlo! En lo personal, un gran honor.

Abrazo a todos y más a Lucía.
Gustavo Barbosa